Sí mis queridos amigos, el feng shui puede llegar a convertirse en un estilo de vida, sino pregúntenle a un chino. La definición técnica que le ha dado la OMS (Organización Mundial de la Salud) a este concepto es

«la percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, sus expectativas, sus normas, sus inquietudes»

En otras palabras, el estilo de vida es la forma en que cada persona entiende y vive su vida. En esto se incluye la forma en que se relaciona con los demás y con su entorno, la forma de consumo, de vestir, de decorar, el carácter, ideologías y valores, entre otras muchas cosas.

Entonces ¿dónde entra el feng shui como estilo de vida? Pues bueno, les explico desde mi experiencia.

Ya sabemos que el feng shui es una cultura, arte y filosofía que nos enseña, a partir de tres principios, a organizar y armonizar los espacios en que habitamos para que nuestra energía de vida fluya y esté en concordancia con la energía de la tierra. Esta filosofía va convirtiendo en un estilo de vida el día a medida que vas notando que no puedes estar en un espacio sin notar que hay algo “mal puesto”, del color que no es, o que antes de comprar algo para la casa u oficina necesitas fijarte primero qué características debería tener para poder colocarlo donde quieres, sin que interfiera con la armonía del espacio.

Les explicaré a qué me refiero con ejemplos de mi vida cotidiana

En estos días me puse a organizar mi cuarto y necesitaba un escritorio y una silla para acomodar un espacio en el que trabajar o estudiar. Las tres cosas que pensé fueron: (1) tengo que mirar cuál es el elemento recomendado para esta área; (2) la silla debe ser morada, roja, naranja o alguno de sus derivados, y no puede ser ni café ni negra; (3) ¿hacia dónde tendré que mirar cuando me siente en el escritorio? Como pueden notar, ya el feng shui hace parte de mi estilo de vida, porque está tan incorporado en mi que ya lo tengo en cuenta para mi forma de decorar, organizar, relacionarme con el entorno y la forma en que compro.

Si yo no tuviera ni idea de feng shui, probablemente me hubiera preocupado porque la silla y la mesa salieran con el tipo de decoración que tengo en el cuarto y los colores de las sábanas. Pero no, a pesar de que estos dos factores los tengo en cuenta, no son los más determinantes para realizar la compra de la silla y la mesa sino que me importan más son las dos primeras cosas que pensé.

Otro ejemplo que les puedo dar es algo que me pasó en un salón de clases. Generalmente yo cuando entraba a los salones, buscaba una silla que al mirar hacia arriba no encontrara ninguna viga sobre mi cabeza ¿por qué? Porque los bordes de las vigas, al ser rectos, son como “líneas invisibles” que actúan como “cuchillas” que dividen la energía. Por eso, yo evitaba las vigas, porque no quería que mientras estaba aprendiendo la energía de mi cuerpo se dividiera, eso me da la sensación de que hay una desconexión entre las partes divididas, lo que puede resultar en proceso de aprendizaje deficiente.

Un día normal, teníamos un examen muy importante, todos estábamos más bien estresados por el examen y con mucha ansiedad como buen estudiante en época de finales; entré al salón y empecé a buscar mi “puesto ideal” – sin vigas sobre la cabeza- cuando de pronto se me acerca un compañero que llevaba observándome un rato y me preguntó que ¿qué carajos estaba haciendo? Que ¿por qué estaba mirando hacia arriba? y ¿qué estaba buscando? Yo quedé en shock porque no me había percatado de que alguien me estaba observando ni de que me veía muy extraña haciendo eso. Lo miré y le contesté que estaba mirando que encima del puesto no hubieran vigas y le expliqué el por qué.

La verdad, no esperaba que el compañero reaccionara de la forma en que lo hizo, yo esperaba que se riera, que dijera que que muchacha tan rara o simplemente lo ignorara; pero no, lo que hizo fue coger su morral y ayudarme a buscar dos puestos que cumplieran las condiciones, uno para él y otro para mi. No sé si fue por curiosidad, por ganas de ganar el examen o porque le pareció interesante, lo que importa es que el compañero estuvo dispuesto a implementar ese fragmento de mi estilo de vida en un instante de su vida. Posiblemente aún lo recuerde.

Entonces mis queridos amigos, efectivamente, el feng shui puede convertirse en un estilo de vida, en una forma de vivir y existir en este mundo. Y si me preguntan, puedo decir que es un camino hacia un estilo de vida saludable, una vida sostenible y consciente.

·· Nos vemos la próxima ✌🏻

 

 

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