Upside-down del Coronavirus
¿aliado o enemigo? ¿indeseable o necesario? ¿para qué? ¿evolución?

En medio del caos y miedo que nos ha producido a todos esta pandemia del coronavirus es difícil encontrar mensajes de tranquilidad o guías para entender qué es lo que está pasando.

Un método que yo utilizo para no entrar en un mar de miedos y tener conciencia sobre cómo puedo aportar a controlar esta pandemia, es informarme. Entender desde la raíz el problema para tomar acciones conscientes.

Por eso, hoy les voy a contar sobre ¿qué es un virus? y una visión diferente del tema, un Upside-down del Coronavirus.

¿Qué es un virus?

 Un virus es un agente infeccioso microscópico que, para vivir y multiplicarse, necesita de las células de otro ser viviente. Pueden infectar todo tipo de organismos (animales, hongos, plantas, bacterias) y hasta entre ellos mismos se pueden infectar, es ese caso se les llama virófagos.

Los virus se componen de dos o tres partes: (1) su material genético, (2) la cápside, que es como una cubierta que los protege; (3) en algunos se puede encontrar una “bicapa” que los rodea y protege cuando están fuera de las células.

 

upside-down
Partes de un virus

Además, los virus generan incremento en la diversidad genética. En otras palabras, estimulan la evolución, al ser agentes de transferencia de genes.

Y una característica muy importante, mutan para adaptarse a los cambios. Ténganla ahí en mente.

Importante: este virus del COVID-19 no se transmite de humanos a animales. Los únicos afectados por este virus somos los humanos.

Para saber más en detalle sobre el COVID-19 pueden visitar mi otro blog CORONAVIRUS Cuidados a tener en cuenta

Ahora que ya nos informamos un poco sobre lo que explica la ciencia de los virus, voy a mostrarles el virus visto “de cabeza”.


 Upside-down – cómo ver de forma positiva lo que ha causado el Coronavirus

Poco se atrevería uno a pensar en cosas positivas que este señor virus nos pueda traer después de haber puesto “patas arriba” el mundo. Lo que debemos hacer es ponerlo a él “de cabeza” y verlo desde otra perspectiva.

Ya vimos que la definición científica de un virus nos muestra que estimulan nuevos ordenes en los sistemas biológicos, crean diversidad y por ende generan evolución.

Las personas somos sistemas biológicos diversos, únicos e irrepetibles, mutamos y evolucionamos de acuerdo con las circunstancias de la vida. Tenemos alguito en común aquí con los virus.

Así que, esta pandemia, desde mi punto de vista, es un llamado (obligatorio) a evolucionar. No solo desde la parte física, sino también desde la parte psicológica y espiritual.

Ahora que levamos alrededor de unos 10 días de cuarentena aquí en Colombia, uno de los mensajes comunes que ha predominado es el ¿por qué me tocó vivir esto? Los invito a que mejor cambiemos esa pregunta por esta otra ¿para qué me tocó vivir esto?

La respuesta es simple: nos tocó vivir esto para transformarnos, generar diversidad, mutar para evolucionar ¿a qué? A una vida consciente de que somos seres que compartimos espacio con otros seres (de todas las formas, tamaños y colores); a recordar la empatía, el respeto y la admiración por todo lo otro que nos rodea y también hacia nosotros mismos. Y entender de una vez por todas que el ser humano, nosotros, no somos el ombligo del universo (ni de la tierra).

Es una oportunidad que nos dio este virus de recordar lo importante: el amor; hacia uno mismo, hacia los demás, hacia todo lo existente. Porque la forma de vida que como humanidad hemos llevado en los últimos años, es un estilo de vida sin amor hacia lo existente; sí, así como lo leen, era una vida donde todo lo existente se estaba deteriorando (hasta nosotros mismos) y gracias a la llegada de este virus nos dimos cuenta.

¿Cómo lo hemos evidenciado? Con todos los videos que la gente ha montado en redes mostrando los delfines volviendo a las costas, los pájaros regresando a las ciudades, el silencio de la mañana que te deja escuchar el crujido del viento al rozar las hojas de los árboles o el agua del mar; los avistamientos de animales que se creían extintos o que hace más de 50 años no se habían visto, todo eso registrado por las “cámaras-trampa” ubicadas en los bosques por los diferentes organismos que los monitorean y estudian.

Desde lo humano, hemos visto como las familias se vuelven a unir (así sea porque los forzaron a estar juntos) otras que son felices por que por fin pueden tener un espacio para compartir; hijos que disfrutan con sus padres en casa, que por sus obligaciones laborales antes no podían estar tanto tiempo con ellos; abuelos que reciben el amor, cariño y atención que se merecen. La conformación de nuevos núcleos de apoyo entre vecinos, entre aquellos que comparten vivienda así no sean familia. Una verdadera red de amor, soporte y empatía. Conciertos desde los balcones, cantadas de cumpleaños en el barrio por las ventanas, entre otro montón de gestos.

En este tiempo, la creatividad ha dado ideas maravillosamente locas y antes poco vistas para poder compartir con el otro.

Otra de las cosas que me parecen maravillosas es reconocer la importancia de las personas que realizan labores esenciales para la vida y para todos, y que se habían dejado a un lado. Los campesinos.

Gracias al virus del COVID-19, estamos recordando que para vivir necesitamos de otros, el trabajo en equipo. El calor humano. El amor.

No solo necesitamos de otras personas, también necesitamos del planeta y sus recursos para vivir; y dependemos del estado y calidad de esos recursos para estar saludables y poder abastecer a la población existente. Este es un mensaje que por años se nos ha repetido, sin embargo, ni el propio calentamiento global nos hizo ponerle atención, tuvo que llegar este COVID-19 para que fuéramos conscientes de esto también.

Esto es entonces mis amigos del arte y la cultura lo que yo llamo el “up-side down” del Coronavirus. O dejamos que él nos ponga de cabeza, o lo ponemos de cabeza a él y utilizamos la nuestra para reflexionar, entender y hacer la tarea que como humanidad nos toca.

~ Evolucionar con amor: en mente, cuerpo y espíritu.

Gracias por leerme.

Laura – Bloguera de Arte y Cultura Feng Shui.

PD: aquí les dejo un mensaje que anda rodando en las cadenas de WhatsApp, muy diciente, muy acorde con el tema.

La vida ha evolucionado durante miles de años a través de los virus.

*Los virus estimulan un nuevo orden en el sistema*

Su acción desordenante actúa sobre las estructuras establecidas para promover la desconstruccion de lo que ya no servirá para los nuevos tiempos.

El sistema regulador o inmunitario de cada entidad biológica aprende a través del virus, se fortalece, se adapta y mejora para seguir el camino de la evolución.

Lo que destruye el virus es lo que se resiste al cambio. Por supuesto los organismos dañados son los que tienen más dificultades para adaptarse y cambiar, por eso sucumben. La moraleja del virus es simple.

El enemigo son tus resistencias a cambiar.

Modificar modelos de comportamiento y de pensamiento.

No podemos seguir comiendo de forma inconsciente, ni manteniendo hábitos insanos.

El orden, la limpieza y la capacidad de cambiar no ofrecen muchas posibilidades de supervivencia al virus… Y pronto buscará organismos menos aptos, mientras que aquel que está fuerte, limpio, ordenado y listo a modificar conductas, hábitos y pensamiento, se hace inmune y además se fortalece.

Los virus son naturales, forman parte de la vida y son aliados de la evolución.

Cambiar o desaparecer es la ley de la existencia. La humanidad en su conjunto está sometida a las mismas leyes biológicas que los demás seres vivos. El ser humano pretende regular a la fauna y a los espacios naturales, quiere regular y controlar todo… Pero somos regulados por los virus y bacterias…

No hay auténticos tratamientos contra los virus, solo vacunas, a veces poco eficaces y otras con efectos secundarios, lo demás es manejar los síntomas y dar apoyo al sistema inmunitario que es quien ha de sobreponerse y aprender del virus…

No vean al virus como un indeseable, sino como un aliado a su crecimiento.

El miedo destruye, hay que aplicar la prudencia, el sentido común y la higiene del cuerpo y del alma.

Liberarse de los venenos de la mente. Avaricia, ira, envidia, y cultivar el amor, la tranquilidad, la solidaridad y la paz.

No se preocupen todo sigue el orden natural.

Sólo hay que disponerse a cambiar, dejar ir los hábitos y tomar más responsabilidad.

La meditación y el silencio crean un campo de armonía y equilibrio para guiarnos en los pasos hacia una vida nueva y mejor.

 

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